Factory System

Este estilo, como su propio nombre indica, resultó revolucionario por su carácter industrial en el siglo XVIII. Viajando desde Gran Bretaña hasta el resto del mundo, llegó para quedarse. Aún incluso cuando ya casi todo es resultado de un proceso industrial. Su idiosincrasia estética neutra y funcional, más o menos depuradas, está especialmente en boga gracias a su extrema identidad. Ciertamente masculina, es capaz de convivir con envolventes rústicas o decadentes. Es decorativo por sí mismo sin necesidad de elementos decorativos y aporta un fuerte carácter cosmópolita.

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