NUEVA IMAGEN CORPORATIVA
PROYECTO DE INTERIORISMO HOTEL VILADOMAT
El proyecto de interiorismo del Hotel Viladomat representa una cuidada intervención contemporánea en la que se combinan funcionalidad, elegancia y calidez para redefinir la experiencia del huésped. El objetivo de esta reforma integral fue modernizar los espacios comunes del hotel, dotándolos de una identidad visual acogedora y sofisticada que responde tanto a las necesidades operativas del establecimiento como al confort del usuario final.
La recepción del Hotel Viladomat se ha transformado en un espacio cálido, elegante y funcional, que da la bienvenida al huésped con una cuidada estética retro-contemporánea. Este punto de entrada al hotel ha sido concebido no solo como una zona de atención, sino como una antesala experiencial que transmite desde el primer momento la identidad renovada del establecimiento.
El diseño se articula en torno a una paleta cromática dominada por tonos terracota y mostaza, que aportan carácter, serenidad y un guiño sofisticado a los interiores mediterráneos de mediados del siglo XX.
La zona de espera se compone de butacas tapizadas en tejido rosado, con respaldo alto y remaches metálicos, que reinterpretan el clasicismo con una estética moderna y amable. La bancada empotrada en el panelado, con tapizado floral de inspiración vintage, introduce un elemento de diseño versátil que combina funcionalidad y estilo.
El mostrador de recepción, con frente texturizado en estampado vegetal sobre base mostaza, evoca motivos naturales y aporta dinamismo visual sin perder sobriedad. La encimera, realizada en un material de acabado terroso, refuerza la conexión con lo orgánico y proporciona una superficie robusta y elegante para el servicio de atención al cliente.
Las luminarias suspendidas de pequeño formato, en tonos ámbar, ofrecen una luz cálida y puntual que acentúa la zona del mostrador, generando un ambiente íntimo y profesional. La composición se completa con elementos decorativos como la lámpara de sobremesa de líneas suaves y la gran maceta esmaltada en burdeos, que introduce vegetación vertical y enriquece la atmósfera del conjunto.
El lobby y zona de cafetería se articulan como un espacio fluido y abierto, donde la luz natural cobra protagonismo gracias a los grandes ventanales vestidos con estores blancos traslúcidos, que tamizan la entrada de luz manteniendo una atmósfera serena. Los materiales elegidos, como los acabados metálicos en columnas y detalles estructurales, aportan amplitud y reflejan una estética atemporal y pulida.
El mobiliario ha sido cuidadosamente seleccionado para crear una narrativa visual coherente entre pasado y presente. Las butacas de terciopelo en tonos mostaza y verde oliva, junto a piezas con tapizados de motivos florales y texturas vintage, evocan un aire nostálgico reinterpretado con sensibilidad contemporánea. La zona de bar, con su barra revestida en cerámica terracota y taburetes de líneas orgánicas y patas metálicas, introduce un lenguaje más moderno y funcional, ideal para el dinamismo del uso hotelero.
Las luminarias colgantes, con pantallas de líneas curvas y suaves, funcionan como elementos escultóricos que aportan calidez visual y definen sutilmente los diferentes ambientes dentro del espacio. Por su parte, el uso estratégico de vegetación en maceteros cerámicos vitrificados y de gran formato introduce frescura y acentúa el equilibrio entre elementos naturales y urbanos.
El diseño enfatiza la versatilidad espacial: zonas de descanso íntimas, mesas de trabajo colaborativo, y áreas de bar se entrelazan sin perder su autonomía, logrando una lectura coherente y elegante del conjunto. Esta reforma no sólo responde a un enfoque estético y funcional, sino también a una visión de hospitalidad contemporánea, donde el diseño potencia la experiencia del huésped a través del confort, el detalle y la armonía.






























































